Comida con oro: excentricidad que alimenta el ego


26 agosto 2016
Por
Harrys Rondón (@harrys74)

El oro no sabe a nada ni aporta nutriente alguno al cuerpo humano, pero la alta cocina mundial ofrece platillos exclusivos que satisfacen paladares dispuestos a pagar dos mil euros por un sushi salpicado con diamantes de 0.20 quilates, mil euros por un postre y más de 3 mil por un cóctel

El oro es símbolo de poder, riqueza, realeza y, sobre todo, de lujo y excentricidades. En las calles de Dubái pueden observarse camionetas y autos bañados en oro de 24 quilates. En China, un magnate tira una larga cadena de oro para pasear a su perro. Y el famoso Pedro Navaja de Rubén Blades usa «un diente de oro que cuando ríe se ve brillando…». Da para todo, incluso hay comida con oro.

En láminas, en polvo, en copos

El polvo de oro cubre hasta los postres, como las donas. Foto: cortesía Flickr.

El polvo de oro cubre hasta los postres, como las donas. Foro: cortesía Flickr.

En el antiguo Egipto fabricaban panes que contenían oro en polvo. Los hebreos consumían el llamado pan maná, manufacturado por un herrero con oro triturado en un mortero, siguiendo instrucciones de Moisés.

En el año 2.500 AC, los chinos usaban el oro con fines medicinales en forma de elixir para alargar la vida. Y en el plano mitológico cuentan que luego de ingerirlo rejuvenece el cutis, crecen de nuevo los dientes. Además desaparecen las canas, da juventud eterna al hombre y recupera la virginidad de la mujer.

Comida con oro moderna

En tiempos modernos, el mundo de la alta gastronomía, lejos de apartar el uso del oro, lo ha potenciado. El codiciado metal atrae a grandes chefs del mundo, que lo utilizan para decorar los platos más selectos en sus menús.

Vinos, aceites, pizzas, postres, ensaladas y los más elaborados platos de la alta gastronomía mundial, son decorados, dorados y abrillantados con oro en polvo de 24 quilates y virutas de 23 quilates.

Tiendas de productos exóticos ofrecen oro en polvo o en forma de virutas: unos 100 gramos pueden costar alrededor de 50 euros o más.

Este metal figura en la industria mundial de alimentos y bebidas, y en el Codex Alimentarius como el aditivo E175. Fue probado por la Unión Europea y la Agencia del Gobierno de los Estados Unidos, responsable de la regulación de alimentos y medicamentos (FDA).

Reconocidos chefs como Quique Da Costa, Elena Arzak, Carme Ruscalleda, Ferrán Adrià, Dani García y Andoni Luis Adúriz han redescubierto un ingrediente de lujo para expresar su creatividad. Al usarlo en láminas, en polvo o en copos hacen más sugestivos algunos de sus platos. En entrevista concedida a consumer.es, la chef Elena Arzak relata que la vista es el primer sentido que entra en contacto con la comida. Quienes han usado y probado metales como el oro coinciden en que el sabor no destaca, ya que es neutro. «Da mucho juego en general y tienen gran aceptación entre los clientes, más que por sus características gustativas, por su originalidad», dice.

Hasta una excéntrica pizza de oro han creado los chefs. Foto: cortesía Flickr.

Digerir el oro

John Fackler —químico estadounidense que investiga las propiedades del metal precioso— comenta que el oro es poco reactivo y que no le afecta el agua, ni el calor, ni el aire. Explica que el metal no sufre por los líquidos biológicos. Transita por el sistema digestivo y se elimina intacto.

La nutricionista y profesora de la Universidad del Zulia en Venezuela, Zaida Gotera de Prado, afirma que el oro no aporta ningún tipo de nutrientes al cuerpo humano. Se trata de una moda que da estatus social a quien lo consume o lo utiliza en la cocina. Su uso data de tiempos inmemoriales, pero actualmente se emplea para satisfacer las extravagancias de personas adineradas que al comerlo sienten placer y alimentan su ego.

Exquisiteces que brillan

Restaurantes en todo el mundo han incluido en su menú platos que contienen oro. Foto: cortesía Flickr.

Restaurantes en todo el mundo han incluido en su menú platos que contienen oro. Foto: cortesía Flickr.

El siguiente es un listado de varios de los platillos más caros del mundo. Una recopilación de Eater.com y la BBC.
El restaurante Hostaria dell’Orso, de Gualtiero Marchesi en Roma, prepara el exquisito Risotto de Oro Zafferano, con un costo de 155 euros por comensal.

El Ciragan Palace Kempinski de Estambul ofrece el postre Sultan’s Golden Cake con oro, trufas negras caramelizadas y frutas maceradas en ron jamaicano. Un valor de 1.000 euros la porción.

Le Burger Extravagant. Carne waygu, sazonada con 10 tipos de hierbas y mantequilla de trufa blanca. Viene condimentada con sal marina del Pacífico, cubierta con queso cheddar, trufa negra y un huevo frito de codorniz. Además, otros ingredientes que incluyen caviar, y un palillo de oro macizo con incrustaciones de diamantes. Tiene un costo de 293 dólares. Solo se puede llegar a esta hamburguesa con una cita de por medio. La sirven en el restaurante Serendipity 3 de Nueva York.

El oro, conocido como aditivo E175 en el Codex Alimentario, transita por el sistema digestivo y se elimina intacto.

Más extravagancia

He ‘27.321’ cocktail. En 2008, el hotel más famoso de Dubái, el Burj Al Aran, que tiene forma de vela, presentó el cóctel más caro del mundo, con un precio de 3 mil 158 dólares. Está hecho con whisky de malta de color natural de Moray, azúcar de maracuyá. Era servido en un vaso de 18 quilates. Solo se vendieron 10 de estas bebidas.

Sushi del Oriente. Envuelto en hojas de oro de 24 quilates y salpicado con diamantes de 0.20 quilates. Es un platillo que desarrolló el chef Angelito Araneta Jr. en Filipinas, en 2010. La receta es comprada usualmente como regalo para proponer matrimonio. Cuesta 2 mil dólares.

En tiendas de productos exóticos para la cocina se puede encontrar oro en polvo o en forma de virutas. Cabe señalar que todo lo que tienen de exclusivo se refleja en el precio. Unos 100 gramos pueden costar alrededor de 50 euros, e incluso más. Aunque también hay que considerar que la cantidad empleada es muy pequeña por lo que el rendimiento es grande.

Moda sibarita

¿Te imaginas una merengada con oro? La podrás conseguir. Solo debes tener bastante dinero. Foto: cortesía Flickr.

El escritor y director de cine Antonio Dyaz, en su trabajo publicado en la revista Yorokobu con el rótulo Comer oro es obsceno, califica las recetas que llevan el metal precioso como las más absurdas, inmorales e insípidas recetas que algunos nuevos gurús de la cocina ofrecen a clientes millonarios. «Esta moda sibarita es ante todo obscena, en un mundo de desigualdades, de hambre y de tragedias alimentarias sin resolver», agrega Dyaz.

La revista Gastronaut, expone: «En el panteón de las recetas más laboriosas e innecesarias, está claro que no existe mayor pérdida de tiempo y dinero ni nada más inútil que cocinar con oro».

Dyaz recuerda que los ingredientes se han valorado a lo largo de los siglos por su sabor, sus propiedades organolépticas. «No estamos hablando de eso: el oro no sabe a nada. Chupen su anillo de casado, si lo hubiera, o la medalla de la Virgen del Carmen, o el Rolex de cualquier hortera. El oro es frío, insípido, y probablemente tóxico si se abusa de su ingesta». Más allá de glamour y excentricidad en alta cocina, el oro aporta un placer inocultable a la vista del sibarita. Una extravagancia que aumenta el ego y rebaja las cuentas bancarias.

Oro en nuestra Despensa

Buen Gusto muestra en su despensa de productos, alimentos que contienen oro:

Aceite de oliva virgen extra Alma Swarovski.

– Aceite de oliva virgen extra Valentina Swarovski.

Caviar Almas.

– Golden Crystal Ube Donut.

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