Marula: una oportunidad diferente


4 octubre 2016
Por
Jorge Luis Sánchez B.

Marula nace para proponerle al comensal una sensación especial. Su chef Daniel Pozuelo viene de tener varias experiencias que lo han traído hasta aquí

Daniel Pozuelo habla con voz muy baja. Con timidez. Como quien no quiere molestarte. Pareciera no estar tan seguro de su propuesta para cada plato que sirve en Marula, el restaurante que habita en el tercer piso de Casa Casco, en el Casco Antiguo de Panamá.

Chef Daniel Pozuelo. Foto: Betty Luis Fernández.

El chef Daniel Pozuelo se encarga de crear un menú con personalidad que invita a atreverse. Foto: Betty Luis Fernández.

Esa sensación es inversamente proporcional a la que experimentas cuando pruebas cada una de las entradas, los principales y, si queda alguna duda, los postres. En los platos de Pozuelo no hay ninguna timidez. Sobra personalidad.

Marula ofrece un concepto arriesgado. Se trata de un restaurante boutique. Una propuesta poco desarrollada en Panamá. Una apuesta difícil, podría parecer. Para desarrollar el concepto de Marula hay una investigación de fondo. Se basa en combinar un menú internacional encerrado en una propuesta que sea única y que tenga como base los productos locales.

Además, el sitio y su decoración deben tener un valor en sí mismos. Contar con una arquitectura que le sume, a la experiencia de la visita, unos puntos que no estaban en la cuenta. Todo eso es Marula.

Una propuesta con carácter

El restaurante está en el tercer piso de Casa Casco, en Plaza Herrera. Se plantó en un edificio intervenido, rescatado de otro uso que no vale recordar, en el que se ha puesto de manifiesto que, cuando un grupo de jóvenes se pone de acuerdo y piensa integralmente en un concepto, el resultado puede ser mucho más que la suma de las partes. Solo el edificio, merece una visita.

Ahora bien, Marula nace de la intención de proponerle al comensal una sensación especial. Pozuelo viene de tener varias experiencias que lo han traído hasta aquí. Acompañó a Andrés Madrigal en 2 proyectos: la primera vez en Madrid, y la segunda en Ciudad de Panamá. Con ese saber cómo por delante enfrenta hoy su nuevo reto en el emblemático edificio Casa Casco.

Daniel Pozuelo tiene ahora una libertad creativa que está asociada a la variedad de productos que puede conseguir en la ciudad. Entiende que hay una movida gastronómica en Panamá que debe traducirse en que los productores locales produzcan más y mejor. Mejor significa que sus productos puedan llegar a los restaurantes con más facilidad y rapidez para que los restauradores los aprovechen al máximo.

En Marula el pescado tiene un acento especial. Foto: Betty Luis Fernández.

«En Panamá el caldo de cultivo es hoy», suelta la frase como la imagen que él ve de lo que está ocurriendo en la ciudad y no se quiere perder. Al contrario, se sabe parte de eso y está dispuesto a hacer valer su presencia.

Por todo eso propone un menú con un carácter difícil. Nos atrevemos a decir, ininteligible para algunos. Adelantado tal vez. Eso lo dirá el tiempo. Lo cierto es que, a nuestro juicio, quien va a Marula tiene que estar dispuesto a probar, a experimentar algo propio. Para comerse un bistec a la plancha sobran lugares en otra parte.

Menú atrevido de Marula

En esta ocasión, las entradas brillaron: una farfala con sao de puerco, unas vieiras con aguacate y melón y una ensalada de salmón, un deleite de creatividad y un sabor para grabárselo en la memoria.

Entre los platos fuertes están los pescados. Resalta la trucha en salsa de azafrán y camote chips, que tiene una frescura y un sabor superiores en calidad, y un pargo con curry, mango y coco que impresiona no solo por el sabor sino por la presentación, los colores y la composición del emplatado.

La mariposa con sao de puerco viene en una presentación impecable. Foto: Betty Luis Fernández.

En carnes rojas hay una entraña con trufa panameña que se asemeja al reflejo oscuro de la luna en el pacífico océano. Es una foto de lo que usted pudiera ver si sube al rooftop de Casa Casco, 2 pisos más arriba. Sabor en estado puro.

También hay un cordero tandooore maridado con una bebida fría a base de yogur y vodka, propuesta por uno de los miembros del equipo de la cocina, quien viene de trabajar con los indígenas pemones del sur de Venezuela. Usted no entenderá cómo es que ese plato se concibió alguna vez, separado de su esposa.

Si se atreve a más, hay un canelón de cochinillo con chutney de piña y chicharrón que es, además de poderoso en calorías y sabor, refrescante y divertido. Un plato con buen humor, si cabe la expresión.

Cierre con distinción

En los postres, la deconstrucción de tiramisú es una opción perfecta. Si ha comido mucho, las fresas con yogur pueden ser más ligeras y agradables. No queremos decir algo halagador sobre la torta de queso con chocolate. Algo que pudiera cerrar con especial distinción su visita a Marula; eso compruébelo usted.

Marula es una muestra significativa de lo que está pasando en Panamá con su gastronomía, y está pasando mucho. Marula es la fusión de todo. Una oportunidad diferente. Usted verá si tiene la personalidad de arriesgarse.

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