La música y el placer de comer


7 octubre 2016
Por
Harrys Rondón (@harrys74)

Entre los placeres de la vida, comer no sale del top 3. El jazz y el bossa nova reinan en los restaurantes. Estudios indican que el sabor de la comida varía respecto a si los sonidos son agudos o bajos

Música y comida tienen su historia de amor inseparable. Infinidad de platos e ingredientes se pueden saborear a través del oído. Los mejores restaurantes del mundo escogen con diligente detalle las melodías y ritmos con los que ponen a comer a sus visitantes. No pocos chefs animan sus cocinas con la música que los inspira y, en su condición de sibaritas, son muchas las bandas y músicos que han dedicado canciones al placer de comer.

Kevin Johansen le cantó al guacamole. The Beach Boys, a los vegetales. Mano Negra, a las hamburguesas. Bella Ciao, a la pasta. Nirvana, al queso. Limp Bizkit, al hot dog. The Smashing Pumpkins, a la mayonesa y System of a Down, al chop suey, por nombrar solo algunos.

Guaco —una banda venezolana que mezcla el jazz, el pop y la salsa con la gaita zuliana— hizo una canción que resume a su manera el tema que nos ocupa: «De todos los placeres de la vida, uno de los más importantes es el comer […] Comer es lo que quiero yo hacer, comer toda mi vida será, comer, es tan sabroso vivir y comer…».

Foto: cortesía Pixabay.

Las canciones y sonidos evocan recuerdos ofreciendo al comensal un ambiente envidiable de acuerdo con cada menú. Foto: cortesía Pixabay.

Suena la música mientras arden los fogones

Convengamos que el acto de comer es uno de los placeres que no sale del top 3. Chefs famosos no conciben su estación de trabajo sin ese ingrediente extra que significa escuchar música mientras los fogones arden. Y esa banda sonora que adereza los platos más elaborados en los restaurantes más famosos es tan variada que usted ni se imagina.

El portal Apicius.es hizo una selección de lo que suelen oír algunos de los chef más famosos de España. Por ejemplo: el chef Mario Sandoval —del laureado restaurante Coque, que cuenta con 3 estrellas de la Guía Repsol y 2 Michelin— se inspira con Thriller de Michael Jackson. Quique Dacosta —del restaurante Denia Alicante, premiado con 3 estrellas Michelin— escucha Mi marciana de Alejandro Sanz.

En el célebre restaurante Celler de Can Roca, se oyen las notas de The River, exitazo de Bruce Springsteen, canción elegida por Joan Roca. El vasco Eneko Atxa del restaurante Azurmendi, con 3 estrellas Michelin, deja sonar a Mikel Urdangarín y su Beso helduetan.

El chef Massimo Bottura agita su cocina con una colección incalculable de discos de jazz. Las melodías de Ella Fitzgerald y Charlie Parker suelen estar entre las preferidas del jefe en la Osteria Francescana. Uno de sus platos más famosos hace homenaje al pianista Thelonious Monk. Se trata de una merluza cubierta de carbón vegetal, un plato negro, que rinde homenaje al destacado músico de jazz.

Que cante la ciencia

¿En realidad la música influye en la elección y sabor de los alimentos? La respuesta: sí. Hay estudios que confirman que los géneros musicales provocan emociones que alteran la preferencia por determinados tipos de comida.

Charles Spence, destacado investigador de la Universidad de Oxford, dice que al recibir de la música ciertos impulsos eléctricos, el cerebro hace que la persona perciba un sabor más salado, dulce o amargo de lo que realmente es.

Charles Spence dirige el Crossmodal Research Laboratory, en el Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Oxford. Sus múltiples estudios sobre la forma en que el ser humano procesa lo que recibe a través de los sentidos lo han hecho una autoridad mundial en el tema multi y extrasensorial.

El profesor explica que la relación entre la música y la preferencia de los ingredientes funciona porque el cerebro se engaña al recibir ciertos impulsos eléctricos que hacen percibir un sabor más salado, dulce o amargo de lo que realmente es.

Por la seriedad y rigurosidad de los experimentos y estudios desarrollados, el Dr. Spence ha recibido varios reconocimientos, entre ellos: premio de la Sociedad de Psicología Experimental de la Sociedad Británica de Psicología en la modalidad de Cognición; el premio Paul Bertelson al sicólogo cognitivo europeo del año, y recientemente recibió el importante premio a la investigación Friedrich Wilhelm Bessel de la Fundación Alexander Von Humboldt en Alemania.

Foto: cortesía Pixabay.

Los restaurantes optan por un fondo musical, grabado o en vivo, que acompaña a los comensales en el momento de disfrutar los platos. Foto: cortesía Pixabay.

La sinestesia es una habilidad poco común con la que las personas experimentan sensaciones a partir de determinados estímulos externos. También podría explicar la relación y los cambios que percibimos en la comida a partir de la música.

Música y comida de la mano

El restaurante británico Fat Duck acompaña sus platos con un ingrediente extra: el ipod con canciones y sonidos que evocan recuerdos y llevan al comensal a un ambiente envidiable de acuerdo con cada menú. Por ejemplo, si la comida es de mar, usted escuchará sonidos del mar. Quienes han vivido la experiencia afirman que sienten la comida más fresca.

En el fascinante mundo de la gastronomía y la música reinan el jazz y el bossa nova. ¿Qué banda sonora le pone usted a su comida? Y a comer, pues «no hay nada más sabroso que vivir y comer…».

Horno DGC 6800 AM: ¿estás preparado?

La cocina perfecta sin duda debe tener un horno de fácil manejo, con resultados...

Buenos Aires: añorará regresar

En Latinoamérica, pocas ciudades tienen el tono cultural y arquitectónico de Buenos Aires o...

Roberto Pretelt: «Como carne con un buen ron»

Yo nací en Colón, de padres colombianos, y me crie en Panamá. Soy ingeniero...