Cristian Corrales, el chef que cocina para altos lamas del budismo


4 noviembre 2016
Por
Harrys Rondón (@Harrys74)

Cada verano europeo se encienden los fogones para dar comida a más de 6 mil practicantes del budismo en el Camino del Diamante en Immenstadt, Alemania

No todos los días un alto lama del budismo entra a tu cocina para felicitarte por tu comida. Eso es exactamente lo que vivió el chef Cristian Corrales durante el pasado verano europeo en Immenstadt, enclave más grande del budismo, Camino del Diamante en Europa.

Corrales trabaja como chef instructor en el Centro de Estudios Gastronómicos de Aragua, en la ciudad venezolana de Maracay. Cada verano hace un alto en sus funciones para formar parte de un equipo multidisciplinario que tiene como responsabilidad cocinar los alimentos de más de 6 mil personas en el Curso Internacional de Verano para budistas del Camino del Diamante.

Nativo de Maracay y de 35 años de edad, Corrales creció viendo el proceso creativo de su padre y maestro de la pintura Carlos Corrales Coello. Esa intensidad la llevó años después a su amor y pasión por la comida. «Mi cocina está íntimamente ligada al arte, al perfume de nuestra costa aragüeña y muchos mantras con buenos deseos».

Foto: cortesía.

Cristian Corrales combina en su cocina el amor por el arte y el sabor venezolano. Foto: cortesía.

—¿Cómo se alimenta a más de 6 mil personas de distintos países con hábitos alimenticios tan diversos?

—El Centro del Camino del Diamante en Immenstadt es la casa de nuestro gran lama Ole Nydahl. También es el lugar más hermoso en Alemania donde convivimos cada verano todos sus estudiantes. Esto deviene en una gran motivación e inspiración para trabajar en equipo. En la cocina conviven muchas culturas e idiomas y la única meta es preparar alimentos que brinden el mejor beneficio para todos.

—Háblanos del menú…

—El menú es la actividad que nos une meses antes del inicio del Curso Internacional de Verano. Es un trabajo que nos lleva a explorar a través de múltiples consultas las posibilidades que tenemos sobre lo que vamos a proponer. Es un espacio que se abre para ir seleccionando a grandes rasgos todo lo que se va a cocinar. Hacer el menú es como las 84.000 mil enseñanzas que dio el Buda a tantos tipos de personas. Entre esas enseñanzas el Buda dijo que venciendo el hambre se vence la angustia y la debilidad.

Influencias

Corrales se emociona al nombrar a la cocinera venezolana Encarnación de López, regente del Rancho de López, en Cuyagua, estado Aragua, entre quienes han influenciado su trabajo en la cocina. Luego sigue un grupo importante de chefs que fueron labrando su camino, entre ellos: Alfredo Seijas, Víctor Moreno, Laurent Cantineaux, Nelson Méndez y Domingo Alfonzo.

«Cocinar para tanta gente es una experiencia enriquecedora desde toda perspectiva, ya que son miles de personas que se vuelven tus amigos y para el equipo basta una sonrisa o algún otro gesto de agradecimiento para sentirnos satisfechos con la labor cumplida».

Como estudioso del mundo culinario, dice que debe nombrar —desde la distancia— a chefs como Joan Rocca, Paco Roncero, Alex Atala, Héctor Romero, Helena Ibarra y Yann Bernard Lejard. «Todas esas influencias hacen de mi cocina un templo a la técnica, métodos correctamente aplicados, excelentes ingredientes, pasión y mucha motivación».

—¿Qué come un alto lama budista?

—Cocinar para los lamas es como estar haciendo un mandala. Es dar y pensar con felicidad y amabilidad todo el tiempo. También es una rueda emocional que expresa mis mejores cualidades, sin miedos, con mucha compasión y con el más alto gozo. Los lamas comen muchas cosas como nosotros. Algunos dependen de algún tipo de dieta especial. En mi caso, le he cocinado a lama Ole Nydhal. Ole es el primer lama no nacido en el Tibet que trajo a occidente las enseñanzas del Buda por tarea encomendada de Su Santidad el XVI Karmapa Rangjung Rigpe Dorje.

Cuenta que el maestro danés disfruta mucho las sopas, la carne de ternera, los hongos y las setas. «También he tenido la oportunidad de cocinar para algunos monjes y ha sido fascinante ver a lama Jigme Rinpoche disfrutando de unas aromáticas caraotas negras venezolanas acompañadas de unos crujientes patacones marabinos».

Corrales se caracteriza por su esmero en la presentación de los platos que cocina. Foto: cortesía.

Corrales se caracteriza por su esmero en la presentación de los platos que cocina. Foto: cortesía.

Lama Jigme es nativo del Tibet y recibió de su Santidad el XVI Karmapa el honor de ser su representante en Europa, labor que continúa hoy visitando y enseñando en los centros del Camino del Diamante por todo el viejo continente.

«La única petición es que nada esté recalentado, ni sobrecocido, que todo siempre sea lo mejor y lo más fresco posible», agrega. Cuenta Corrales que a lama Ole le alegra ver en el plato una banderita de Dinamarca y del país donde se encuentra como parte de la decoración.

Las raíces de Cristian Corrales

Cuando nos adentramos en los platos elaborados por Cristian Corrales, podemos inferir que su especialidad es la cocina tradicional venezolana, pero con presentaciones de alta gama. Esa sería la distinción de Corrales.

Una bonita presentación, pero con porciones más pequeñas de las que se acostumbra en suelo venezolano. Una elaboración suya evoca los tiempos en que su padre, un maestro de la pintura venezolana, hacía sus obras en el patio de la casa.

También nos lleva a la cocinera Encarnación de López, cuya comida sencilla y sincera encendió la pasión culinaria de este chef venezolano, que ha cocinado para los más altos lamas del budismo, Camino del Diamante.

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