Erika Énder «Si le miro los ojitos, no me lo como»


10 abril 2018
Por
Leisy Rondón para Mendó Magazine

Bella. Divertida. Inteligente. Talentosa. «La canción más bella de mi país es el himno», asegura la mujer más influyente de la industria musical hispanoamericana, locamente enamorada del país que la vio nacer: Panamá, y cuya vida es una ensalada sabrosa de ritmos, idiomas y culturas.

La cantautora Érika Énder ha celebrado en su tierra, Panamá, 25 años de carrera artística. Y qué mejor manera de hacerlo que cantando todos sus temas. El Teatro Anayasi del Centro de Convenciones Atlapa ha sido el escenario ideal para que esta artista diera un concierto único, mágico, lleno de emociones, canciones que revelan la historia musical de este icono panameño.

Erika Ender 3

A propósito de esta celebración compartimos en nuestro portal una entrevista exclusiva hecha por la revista Mendó Magazine, en la que descubrimos además de la faceta musical, algunos detalles de su personalidad que la hacen ser Érika Énder.

Y a pesar de que yo sé que superé diez mil barreras
No me puedo desprender de lo que encierran mis fronteras
Tengo el alma atada a cada calle, cada luna llena
Soy el árbol, que aunque crezca, sigue siendo de su tierra
Y a pesar de que encontré un mundo nuevo en sus afueras
Que aprendí a sobrevivir y a ser feliz a mi manera
Todavía tengo el sueño de volver…
Al lugar que me vio nacer.

Esta canción de Érika Ender —quien reside desde hace un par de décadas en los EE. UU. — bien podría ser el himno mundial del inmigrante. No es casual que la composición le pertenezca, que ella sea panameña de nacimiento, proveniente de un hogar multicultural con influencia de cuatro naciones distintas, y que su país se conciba a sí mismo como un crisol de razas.

«Panamá es mi infancia. Mi base. Mi familia. El  hogar al que siempre regreso», dice la mujer detrás del fenómeno mundial Despacito.

Érika recibió hace un par de meses las llaves de la ciudad y el pergamino que la declara huésped de honor del distrito de Panamá. No es para menos. Ahora sírvase un buen café geisha —si le provoca y está a su alcance— para seguir leyendo. ¿Listo?

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Son 25 años de carrera, mil canciones escritas, 160 artistas han elegido sus composiciones. Es la primera y única mujer panameña en ganar un Latin Grammy (2016), además del Latin Billboard, Premios Monitor Latino, SESAC y ASCAP; la compositora más joven en ingresar al Salón de la Fama de los Compositores Latinos La Musa Awards (2017); una de las 25 mujeres más poderosas de la industria del entretenimiento en los EEUU e Hispanoamérica, según People en Español; y una de las 50 más influyentes de la región para Forbes, en más de una ocasión. Figura como coautora de la primera canción en español N.º 1 en Spotify a escala global (más famosa que La Macarena) con 20 certificaciones multiplatino alrededor del mundo, cuyo video ya alcanza cerca de tres mil millones de reproducciones en YouTube, a punto de destronar —y solo superado— por Gangnam Style. Histórico, simplemente.

Érika Ender es cantante, compositora, actriz, productora y presentadora de televisión, diseñadora de modas (artífice de su propio look e imagen), altruista y filántropa de corazón. Su Fundación Puertas Abiertas les está cambiando la vida a decenas de niños panameños de escasos recursos o en situación de riesgo, a través del arte y la cultura, especialmente de la música.

Se autodenomina flexitariam: «Para mí es muy difícil mirarle los ojos a un animalito y después comérmelo». No cocina: «A mí me queda muy bien la dieta cruda; yo agarro un cambur, lo pelo y me lo como. Ja, ja, ja». Practica yoga: «Suelo meterme con los dos pies en lo que hago, por eso lo estudié y lo perfeccioné; ahora soy instructora».

Érika hoy nada sin dificultad en el negocio de las canciones, a fin de cuentas, un negocio de emociones. Pero no siempre fue así. «Me ha tocado trabajar duro mostrando los colores femeninos en un mundo muy de hombres». Es hija de padre panameño-estadounidense (de la zona de El Canal), con ascendencia italiana, y madre brasileña, de ascendencia francesa. Debido a sus raíces, creció en un hogar multicultural y trilingüe, escuchando a Gal Costa, Caetano Veloso, Frank Sinatra, Nat Kin Cole o Edith Piaf, lo mismo que a Los Panchos, por lo que escribe, canta y compone canciones en español, portugués e inglés.

Cuando la magia ocurrió

Su carrera artística arrancó cuando tenía dieciséis años, pero escribe canciones desde los nueve. «De chiquita, agarraba los longplays de mis artistas favoritos —como Chayanne— y me los dedicaba yo misma: “Mi querida Érika, gracias por tus canciones”». Quince años más tarde, Candela y Ay, mamá, interpretadas por el boricua, ponían de cabeza al mercado latino. Todo un parteaguas en su carrera. «Cuando Candela empezó a sonar en la radio, lloré tres días seguidos, dándole gracias a Dios». Nadie pondría en duda que Érika se visualiza. Sumemos solo a Luis Enrique, Gilberto Santa Rosa, Gloria Trevi, Luis Fonsi y Daddy Yankee, para no abusar de este espacio.

Video: Producciones Sucre

«La inspiración está en todas partes», le dijo a Hola TV, en Miami. «La música es una forma de traducir sentimientos, es mi forma de comunicarme». Érika Ender hace música con propósito, pero su ingrediente primordial es la energía, la autenticidad, «que la canción logre conectar a la gente para que ocurra la magia».

Destacado

«Un artista sin una gran canción no tiene carrera, igual que una gran canción necesita de un buen artista que la defienda», Érika Ender.

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