‘Oliebollen’, una dona bañada en oro


3 septiembre 2017
Por
Leisy Rondón para Mendó Magazine

Bella por fuera, sublime por dentro. Así es la dona que consideramos un Starlight y que en Mendó le presentamos para que la disfrute.

Dicen que hace más de siglo y medio en la cocina de un barco, y gracias a un frasco grueso de pimienta, nació la dona que nos comemos hoy. Cansado de que el centro quedara crudo, un marinero usó la tapa del pimentero para hacerle el consabido orificio.

Lujo por donde se mire. Foto: cortesía.

Lujo por donde se mire. Foto: cortesía.

Mucho antes de eso, era un rosco de pan dulce frito en grasa de cerdo que, por cierto, los neerlandeses llevaron a Nueva York, cuando era Nueva Ámsterdam (y aún pertenecía a Holanda). La llamaban bola de aceite (oliebollen). Desde entonces, millones de donas han pasado por las freidoras del mundo hasta convertirse en el producto pastelero más franquiciado de la historia.

Dato: el oro no sufre por los líquidos biológicos. Transita por el sistema digestivo y se elimina intacto.

La elegante dona de la imagen, de clase tradicional, es hecha en casa con masa madre y mantequilla. Está rellena de crema pastelera con caramelo salado y jengibre. Nicolás, su creador, jefe de Pastelería del Hotel Hilton, la bañó en una capa de chocolate de leche, arroz inflado y almendras tostadas, pero, no conforme con eso, coronó su obra con una cubierta de polvo de oro, y hojas de 23 quilates del preciado metal.

Recíbala en su caja hecha especialmente a medida, firmada por Nicolás Ithurralde. Tiene certificado de autenticidad. @hiltonpanama @nicolasithurralde

 

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